Sobre mi
Historia

Pétalo nace del recuerdo nostálgico de mis años de infancia y adolenencia. De pequeña me crié alternando escenarios de montaña - viviendo al pie sierra de Collserola - y de campo - visitando a mi familia en un pequeño pueblo de la región pampeana de Argentina -. Aquel lujo rústico fue mi cuna y el silencio del campo me acompañó hasta bien entrada la adolescencia.

El ser humano tiene la curiosa habilidad de romantizar tiempos pasados. Recuerdo la alacena del campo, los macerados de aceite, mi abuela haciendo jabón, las sabanas más blancas que he conocido, el agua de rosas en el botiquín, los nísperos más sabrosos que he probado, la bolsita de lavanda bajo la almohada.

 

Memorias - o fantasías - que me recuerdan que la vida está en lo cotidiano. Lo que en el día a día es un jabón, con el tiempo es simplemente emoción.

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Me gusta el jabón,  el jabón que solía usar mi abuela, el que me trae recuerdos de humanidad, de sabiduría y de trabajo. El que solía usar mi abuelo que, como él, huele a matorrales de rosas rojas, higueras frescas, confitura de naranjas secas y hogar.

Pétalo es una relación singular entre espacio propio y tiempo en la que el jabón es simplemente un medio.

Hago jabón contemporáneo, recupero tradiciones y respeto profundamente el orden natural de la vida. Porque con Pétalo quiero traer el campo y la montaña a la ciudad, el pasado añejo que, como un buen oleato de romero, adquiere cualidades superadoras con el tiempo.